Neo Vongola

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Long-Fic Neo Vongola

Mensaje por Ikarosy el Miér Mayo 03, 2017 7:17 pm



Introducción
Está historia comienza cuando finaliza el Arco de la presentación del Arco-iris de la Serie original, Katekyo Hitman Reborn!, es una secuela, DE MI PROPIEDAD, para nuevas aventuras post-final.

Durante la serie habrá nuevos misterios, personajes, aliados y enemigos que serán participes de los diferentes Arcos, contando un poco sobre sus propios pasados, y los acontecimientos que les traerá el destino.

Personajes:
Principales:
Reborn.
Atobe Riho. <---- Personaje que estará presente parcialmente en esta temporada.

Décima Generación: Sawada Tsunayoshi - Gokudera Hayato - Yamamoto Takeshi -Hibari Kyoya- Bovino Lambo - Mukuro Rokudo - Chrome Dokuro – Sasagawa Ryohei.

Jefes   Vongolas (Mencionados)
Octavas  Guardianas de Vongola (Mencionadas)

Más Personajes:
Secundarios:
Primera  Generación de Vongola.
Novena Generación de Vongola.
Elena  D'Vongola.
I-pin.
Solte.
Renji.
Rand.
Gelaro.
Giannini.
Spanner.
Kawahira.
Miura Haru.
Shoiche Irie.
Sawada Nana.
Sawada Iematsu.
Sasagawa Kyoko.
Fuutade la Stella.
Bianchi  Gokudera.
Hana  Kurokawa.

Otros:
Talbot.
Los Varia.
Los Vindice.
Los CEDEF.
Doctor Shamal.
Los Arcobalenos.
El Grupo Kokuyo.
La Familia Simon.
La Familia Tomaso.
La Familia Cervello.
La Familia Millefiore.
La  Familia Cavallone.
La Familia Giglio Nero.

Las Familias Aliadas de la serie original y creadas por mi:
Tifón- Strigoi - Crystal - Trinity - Kyrubí.

Las Familias Enemigas de la serie original y creadas por mi:
Paradisse- Babel.

Para Mayor Información Visitar Reborn Fanon Wiki. ----> http://es.reborn-fanon.wikia.com/wiki/Neo_Vongola

Mi Personaje OC------> Riho Atobe http://es.reborn-fanon.wikia.com/wiki/Riho_Atobe

Primera Temporada.
EL CIELO VONGOLA. 25 Capitulos. <--- Confirmados por ahora.
Arco:Cielo Lastimado (+ Omagues -Ovas-)
Arco:Cielo Alejado. (+ Omagues -Ovas-)
Arco:Juntos Nuevamente. (+ Omagues -Ovas-)
Arco:Nueva Vida. (+ Omagues -Ovas-)

Segunda temporadas y otras --- En proceso ---

Curiosidades:

Los Protagonistas Principales de toda la Serie son ---> Reborn, Tsunayoshi, Atobe Riho y Hibari Kyoya.

Mi persona se encuentra abierta a ideas, sugerencias (Y si es posibles a integración de personajes)

La Serie comienzo: 01 de Mayo del 2017

La Serie tendrá varias temporadas. (Aun debatiendo cuantas)

Se revela la Primera Temporada, solo por ahora.

La Serie tendrá Omagues (Conocidas también como ovas) que serán lanzadas al final de la serie. (Debatiendo está opción)

Los capítulos tendrá actualizaciones si los Omagues son revelados antes.

Los artículos de información sobre la Serie (Personajes, Familia, etc) irán siendo revelados conforme avance la serie. No antes.

Está Serie también es publicada por otras Web como fanfics de Katekyo Hitman Rebonr!, donde soy un usuario.

La Serie y los artículos publicados sobre ella, también serán actualizados mediante avance la historia para mayor conocimiento.


Tags / Palabras clave del mensaje: #Reborn!, #KHR!, #HibariKyoya, #Tsunayoshi, #Vongola, #Mafia
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Long-Fic Resumen.

Mensaje por Ikarosy el Miér Mayo 03, 2017 7:20 pm



El Cielo Vongola

Han pasado tres meses desde la Representación del Arcoiris; durante ese tiempo Tsunayoshi había estado negando constantemente convertirse en el ahora Neo Vongola Primo como constantemente su sádico tutor, Reborn, había estado diciéndole.

Pero una noche, tras haberse quedado dormido tarde por los entrenamientos peligrosos que sufrió durante el día. Tiene una extraña visión... sobre un nuevo futuro, y aunque sabe que eso no puede ser... comienza a escuchar una extraña voz en su cabeza que le afirma su sueño.

¿Qué podría hacer? ¿Qué sería capaz de hacer... para evitarlo?
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Long-Fic Prológo.

Mensaje por Ikarosy el Miér Mayo 03, 2017 7:31 pm




Premonición.

Dame Tsuna así no lograras convertirte en el Neo Vongola Primo —reprochó horas antes su sádico tutor bebe.

Él era el culpable de que ahora se encontrara en ese estado tan lamentable. No solo fue encerrado en un contenedor de agua helada; sino que fue atado sobre la jaula de muchas pirañas y luego, casi al final del día... fue sometido a una estampida de mofetas de las cuales tuvo que huir con su pobre alma a punto de salirse de su cuerpo para no oler horrible.

Ahora. Era noche muy linda para sus ojos, más no lo podía apreciar como quería, estaba tan agotado físicamente por el último entrenamiento del día que recibió de Reborn, que no tenía ganas ni de comer.

Paso de largo escuchando como su sádico tutor charlaba como si nada hubiera pasado con su madre, también escucho la voz de Biancchi y Lambo. Suspiró arrastrando los pies mientras subió poco a poco los escalones; saludo a Futa con un leve susurró antes de verlo bajar animado con enseñarle a Mamma su nueva estadística del día.

Llegó a su habitación de milagro, su vista comenzaba a verse nublada y borrosa. Tal cuál como cayó en la cama se quedó dormido, sumiéndose en un necesitado y urgente sueño.

*—Décimo.... Décimo... ¿Me escucha? ¿Décimo?

El lejano sonido era molesto, pero pronto comprendía que era a él quién llamaban— ¿Eh? ¿Quién es? —interrogó con voz apagada, no quería despertar, aun su cuerpo seguía estando dolido y apenas podía mantenerse consciente.

*—Décimo, habrá los ojos...

—Hmmm Reborn déjame dormir un poco más —protestó con un poco de mal humor.

Pero esa voz seguía llamándolo, pidiéndolo que despertara. Resignado, sabiendo que podría arriesgarse a un destino más cruel que simples palabras, abrió los ojos pesadamente... descubriéndose en un hermoso jardín de rosales de muchos colares. Buscó con la mirada algo que le avisara que era broma de su sádico tutor, más no encontró nada.

*—Que bueno que haya logrado despertar, Décimo. Ahora levántense, debe verlo antes de que se acabe el tiempo.

Tras haber oído nuevamente esa extraña voz, se arrodillo sobre las rosas y semi miró sobre su hombro, su intuición le decía que había alguien detrás de él. El viento soplo, espero alguna clase de aroma sobre su extraño oponente pero tras voltearse vio con sorpresa como tres grandes montañas a la lejanía se observaban mientras que el campo de rosal crecía aun más. Su intuición se volvió loca por unos segundos así que saltó hacía atrás como está le decía.

—¿Quién eres? —preguntó con el ceño fruncido. No sabía donde estaba o cómo había llegado ahí, pero aparte de eso, su intuición seguía diciéndole que estaba acompañando de alguien... más no había un alguien que lo estuviera acompañando.

*—Me sorprende que haya podido llegar aquí Décimo, ¿No es hermosa la vista?

El moreno apretó las manos, si era una de las broma de Reborn; ya no era muy divertido. Bueno, no es que sus broma lo fueran; pero él no sentía que su tutor fuera el culpable... de hecho, podía estar seguro que ni Reborn sabía que estaba pasando en esos momentos. Percibió como algo se movía cerca de él, más no pudo ver quién, trago en seco cuando sintió un frío escalofrío subir desde sus pies hasta sus cabello, era como si algo lo hubiera acariciado. Dio un medio paso hacía adelante cuando cayó de rodillas sin motivo alguno.

Elevó la mirada molesto, más no espero encontrarse con una extraña sombra negra justo frente a él como si nada— ¡Hiii! —chilló alejándose lo más rápido que podía de ella— ¿Q-Quién eres? —preguntó cayendo de espalda más el golpe no fue duro o fuerte—... ¿Eh?

Cuando miró debajo de su cuerpo, se encontró con que las rosas eran el doble de grande de una normal. Sorprendido elevó la mirada, su intuición le decía que era obra de esa extraña sombra que tenía al frente. Iba a decir algo cuando está se movió y señalo detrás de él antes de desaparecer...

*—Décimo...

Cuando se dio la vuelta sobre sus rodillas, sus ojos se abrieron con horror apreciando... lo que había más haya del hermoso campo. ¿Porqué no lo había visto antes? ¿Cómo pudo haberlo pasado por alto? El suelo vibró y se agrieto después de que hubiera activado su modo Hyper  y elevado en el cielo.

—¿C-Chicos? —susurró con un hilo de voz admirando el campo desértico.

Sus amigos estaban en el suelo... sobre grandes charcos de sangre, sin vida. Escuchó un estallido, los tres montañas de antes, ahora eran tres enormes volcanes que teñían el cielo de negro, rojo y naranja. El hermoso campo de rosas iba despareciendo bajo las grandes cantidades de lava y rocas voladoras.

Gritó, despertando de la sorpresa para ir en ayuda de sus amigos, la lava estaría a punto de alcanzarlos. Solo un poco más y podría salvarlos, había solo una oportunidad... pero no pudo llegar a ellos, la tierra pareció cobrar vida sola y grandes manos de tierra lo sujetaron por brazos y piernas, impidiéndole así ir a la ayuda de sus queridos amigos.

Trato de gritar pero su voz no salió. Estaba horrorizado, gritó con más fuerza cuando la lava logro llegar al primero de sus amigos... Yamamoto. Se liberó de una de las manos, forcejeo para liberarse de las siguientes, su amigo ya tenía sus piernas bajo la lava, tenía que hacer algo rápido. Tenía que ayudarlo.

*—Décimo... no puedo ayudarlo... lo siento.

Su respiración se corto, Yamamoto yacía debajo del río de lava... vio el pequeño cuerpo de Lambo próximo a seguir el mismo destino. No. No quería eso— Tú destino será el mismo muy pronto... al menos que me entregues a Vongola.

Negó su petición con voz muda y siguió intentando liberarse de las manos restantes para ayudar a quienes faltaban, los más lejanos del río de lava, Ryohei, Hibari y Chrome. El cuerpo de Mukuro desapareció pronto, sintió su pecho oprimirse... así, como su pequeño hermano y dos amigos, aunque uno de ellos lo negara.... Hayato, su primer amigo, iba siendo lentamente absorbido por la ardiente lava.

Con horror volvió a gritar. ¿Dónde estaba Reborn? ¿Y los Varia? ¿Qué les había pasado a sus amigos para que murieran? Rompió las manos que lo mantenían prisionero, rápido, más poder, más rápido. Tenía que al menos salvar a uno de ellos.

Uno... de... ellos. ¡Aunque sea uno!

Estuvo a escasos segundos de haber salvado a Chrome... solo, eran dos segundos.

Pero no pudo.

No. Pudo. Salvarla.

Se sintió dolorido, aterrador... horrorizado, al ver como lo que antes fue un campos de rosas, ahora era un río de lava ardiente. Escuchó el grito agudo de una mujer, esperanzado de salvar a alguien, fue en su dirección utilizando el doble de su poder. Se detuvo a mitad de camino cuando vio a Biancchi hundiéndose en la Lava... aun con vida... Y luego...

—T-Tsu kun... s-salvate —la voz de su madre le atormento.

¡Ella no! Sintió irá, mucha irá al ver a su amada madre sonriéndole mientras desaparecía lentamente entre la lava. ¡No! Se lanzó a salvarla cuando algo golpeo fuertemente desde su derecha. Giró por el aire hasta detenerse, rechinando los dientes encontrándose con una figura humana no exacta, oscura, en posición de batalla.

—¿Quién eres? —se sorprendió de haber escuchado su voz tan seca y llena de rencor— ¿Tú hiciste esto? ¡Responde! —gritó.

*—Décimo, todos morirán... su enemigo ahora es muy fuerte. Pero yo no puedo ayudarlo, lo siento...
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Long-Fic Capítulo 1. Secuestrados.

Mensaje por Ikarosy el Mar Mayo 09, 2017 2:28 am

¡Aquí el  primer capítulo!




Capitulo 1. Secuestrados.


Tsunayoshi iba caminando cabizbajo a la preparatoria Nami-chu, ¿Razón? Había tenía un extraño sueño donde había visto la muerte de sus seres queridos y él no pudo haber hecho algo para salvarlos. Se sentía impotente, se sintió tan real... como si realmente hubiera pasado. Pero esa no era la razón de su malestar continuo.

¡Su sueño se estaba repitiendo noche tras noche! Suspiró impotente y avanzó a la entrada con la mirada baja sin observar a su alrededor, los últimos días, sin importar la hora o al lugar donde observara, podía ver esa extraña sombra negra que le señalaba al cielo y le decía que pronto... esa horrible pesadilla, se cumpliría.

No sabía lo que quería decirle o si quería ayudarle o no, después de su primera noche tras el sueño hace cuatro días, la sombra aparecía; y algo contra él o sus amigos ocurría. Comenzaba a tener miedo de acercarse-les y que sufrieran por su culpa. Gokudera se había caído por las escaleras de la escuela justo donde la sombra aparecido, Yamomoto tenía una mano lesionada después de haber intentado saltar una verja para buscar una pelota de béisbol que desapareció, justo donde la sombra apareció, la verja se rompió y su amigo se lesionó.

Se sentía mal con solo recordarlo.

No muy lejos de él, se encontraba cierto bebé sádico con una mueca de molestia, su Dame alumno no había protestado durante el desayuno su rapidez por quitarle el suyo, de hecho no podía pasar por alto que los últimos días despertaba durante la noche, salía de casa y vigilaba a cada uno de sus Guardianes desde lejos. Aunque solo dos de ellos lo habían notado, claro está... pero valga la redundancia; no habían hecho algo al respecto.

Reborn no sabía que le estaba sucediendo a Tsunayoshi, y no era opción preguntarle directamente. El muy Dame estaba preocupado por algo, y él sabía que no le contaría nada. Solo le tocaba recurrir al Noveno, tal vez Nono lo haría hablar. Oh eso había pensado, ¡Pero el muy Dame lo ignoró cuando intento pasarle el teléfono! Desde la rama del árbol, observó a Chrome vigilar a su Bossu y por el rabillo del ojo no paso desapercibido que Hirbid había estado volando muy cerca de Dame-Tsuna... vigilando-lo.

Mukuro y Hibari estaban preocupados por el extraño comportamiento del Dame y su constantes vigilancias, de las que evitan que el moreno castaño, notara que ellos sabían.

Por otro lado, Tsunayoshi llegaba al aula de clases arrastrando los pies, era extraño que Gakudera o Yamomoto estuvieran ahí, bueno, de por si era muy raro que no los hubiera encontrado durante el camino como siempre con sus excusas de que “pasaban por ahí”, no le molestaba para nada esas pequeñas excusas, lo hacía feliz que sus amigos quisieran compartir con alguien torpe como él.

Cuando la campana aviso la entrada no pudo evitar pasar por alto que sus asientos seguían vacíos. ¿Dónde estaban sus amigos?, Kyoko encontró su mirada preocupada pero al llamado del profesor volvió su mirada a la pizarra. ¿Qué dijo sobre la X y la Y? ¿Qué significaba el 2 sobre la Y? Entrecerró los ojos, Reborn iba a matarlo sino lograba resolver los ejercicios de ese día.

Miró por la ventana, extrañamente el cielo comenzaba a oscurecerse y con ella sus nubes. Su intuición que estaba loca desde su primer sueño, le decía que algo malo había pasado... y sus amigos faltantes estaban involucrados en ello. Se fijo en como Chrome no le apartaba la mirada durante el resto de la clase, se incomodo un poco pero evito dejarla al descubierto.

Ahora que lo pensaba. Desde que Reborn llegó a su vida había comenzado a notar detalles de su entorno, pero ahora, después de meses de la Representación del Arcoiris, esos pequeños detalles se hacían cada vez más evidentes... ¿O acoso él ya no era tan torpe para pasarlos por alto?

Cerró sus ojos unos segundos antes de recapitular los últimos días, había estado notando los detalles más resultantes de su entorno, como Hirbid, el pájaro de Hibari, que lo seguía desde cierta distancia, o como Chrome aparecía en ciertos puntos lejanos durante su camino de regreso a casa. También, ahora que lo pensaba, Gokudera y Yamamoto no estaban peleando tanto desde sus accidentes. Y Onii san, cada cuando suspiraba en su presencia, gritaba comentarios sobre retos como carreras, gritos, saltos o más actividades pequeñas que le divertían.

—Es como —abrió perezosamente sus ojos—... si ellos notaran mi pésimo humor —murmuró mirando de reojo a Chrome que desvió la mirada al segundo.

La campana no tardo en avisar la salida de clases, el profesor dijo algo sobre un examen la semana siguiente. No le presto atención, simplemente se puso de pies y se marcho, ¿Dónde estaban Hayato y Takeshi? No paso desapercibido que Chrome le estaba siguiendo, miró al exterior al cielo oscuro...

No le gustaba ese mal presentimiento. De hecho, por culpa de cierta pesadilla demasiada incomoda para recordar o hablar, había ignorado su intuición, pero ahora, más que lo anteriores días, está se sentía como una bomba nuclear dentro de él.

Y sí fue como lo supo— Chrome —llamó—, ¿Puedes contactar con Mukuro? Algo no está bien, ¡Los chicos están en peligro!

—S-Si B-Bossu —susurró una avergonzada pelo morada al ver que su Bossu la había descubierto, pero no tardo en obedecer su orden.

Tsuna por otro lado fue en busca de Hibari, en la azotea sabía que no estaba por que había mal tiempo, así que tocaba, y con suerte, lo encontraría en el salón del consejo estudiantil. Pero cuando llegó... no había nadie, una ventana estaba abierta y los papeles en el suelo. Hibari nunca dejaría un papel tirado cuando se trataba de su amada escuela y Namimori.

Como sospechaba, algo estaba mal. ¡Muy mal!

—¡Bossu! —gritó la pelo morada corriendo hacía él, seguida de un pequeño Hirbid un poco lastimado— Bossu, Mukuro sama...

Antes de que la pelo morada pudiera decir algo más, Tsuna reacción ante su intuición y esquivo la patada de su sádico tutor en cuanto apareció. Sorprendiendo en el proceso al pequeño bebé— Ciaossu.

—¿Reborn san? / ¿Reborn? —interrogaron la segunda niebla y el cielo mirando al bebé.

—Dame-Tsuna, ¿Qué te ha estado pasando? —preguntó fríamente el bebé.

El Hitman se hubiera mordido la lengua antes de preguntarle directamente, pero había escuchado la conversación de la segunda niebla con la primera... no le agrado nada haber escuchado lo que dijo Mukuro. Especialmente como y porqué lo dijo.

—Reborn yo —Tsuna bajo la mirada tristemente, ¿Qué iba decirle? ¿Qué por un sueño se encontraba así? Seguramente iba a torturarlo en el siguiente entrenamiento que ideara por ser tan Dame, como le llama—... no tengo nada.

Reborn oscureció la mirada por que su Dame alumno estuviera mintiéndolo justamente a él, mientras Chrome sintió una pequeña punzada de dolor al ver a su Bossu tan triste— Ya. ¿Entonces por que buscas a Hibari y preguntas por Mukuro?

—Mi intuición... algo no está bien, siento que mis amigos están en peligro —que le respondiera tan directo y sin miedo lo hubiera sorprendido antes, pero Tsuna había estado cambiado un poco lo últimos días. Y eso le preocupaba más que ver como el Dame no tenía miedo a guardarles secretos, mentirle y luego hablarle con la verdad sin rodeos y sin miedo—Chrome, ¿Qué dijo Mukuro?

—Bossu... Mukuro sama, él...

—¿Chrome?

—Mukuro sama me ordenó no contarle, pero usted es mi Bossu... yo...

El pequeño castaño apretó las manos, era como había sospechado, Mukuro no dejaría que él se involucrara si algo estaba atacándolo, especialmente sabiendo que si él iba ayudarlo, Chrome lo acompañaría y eso sería ponerla en riesgo— Chrome.

—¿Si Bossu?

—Quédate aquí, prometo que ayudaré a Mukuro... pero, debes quedarte aquí.

—¿Eh? ¿Bossu?

Reborn sonrió ante la mirada determinada de su Dame alumno, se había dado cuenta que algo estaba más que mal y había dado en el blanco ante las simples palabras de sus Guardianes de la Niebla.

—Cuida de Kyoko y los alumnos, yo iré ayudar a Mukuro —fueron sus palabras.

El castaño corrió hasta la ventana abierta y salió por ella en su Hyper modo para llegar más rápidamente a Kokuyo, no debía perder el tiempo en esperar una respuesta de Chrome o en que Reborn le dijera o hiciera algo. Sus amigos estaban en peligro, él lo sabía, su intuición no se confundía cuando algo les sucedía.

Pero había algo más que lo tenía atemorizado, el sabía... Reborn lo notó... Chrome sospecho. ¿Cómo Podría evitarlo? ¿Salvarlos de ese horrible sueño? No quería que nada malo les pasará a sus amigos, eran lo único preciado en su Dame-Vida que tenía, a parte de su madre.

No tardo en llegar a su destino cuando encontró a todo el grupo de Kokuyo siendo atacados por hombres en trajes negros y gafas impregnadas con llamas de ultima voluntad. Se fijo en como Mukuro, era quién más enemigos estaba enfrentando mientras defendía a cierto niño pelo verde que estaba inconsciente en su espalda.

Fran. El pequeño pupilo ilusionista del Demonio Italiano y los Varias.

—¡Mukuro, Fran! —gritó volando hasta ellos.

—Kufufufufu pequeño Vongola, pensé haberle dicho a Chrome que no te dejará venir —comentó el pelo índigo golpeando con su tridente a un enemigo.

Tsuna golpeo a otro tirándole al árbol más cercano y sonrió— Ella no vendrá, le dije que se quedará a proteger la escuela y a Kyoko.

—Kufufufufu, ¿Eso debe alegrarme?

El castaño nervioso sonrió pero sin dejar de golpear a los enemigos que venían a por ellos, a lo lejos observó una sombra, entornó la mirada furioso, ¿Era un enemigo? Sujeto a un hombre de la cabeza y golpeo con su rodilla su estomago para lanzarlo al aire y golpearle hasta enviarle lejos de ellos.

M.M chilló antes de caer inconsciente al suelo, Chikusa la protegió justo al momento en que iban a por ella. Escuchó como Mukuro se quejaba de que Fran justo esos días se hubiera enfermado, eso explicaba su inconsciencia y falta de ayuda obligada contra los enemigos. Dejo otro hombre en el suelo y se fijo en la entrada de Kokuyo Land, como sospecho, la sombra seguía ahí.

—¿Puedes con los que quedan? Tengo algo que hacer —el ilusionista prácticamente se quedó con la palabra en la boca, ya que el castaño voló a la entrada de Kokuyo y desapareció bajo el manto de agua.

—Tks, pequeño Vongola, ¿Qué nuevo problema enfrentas? —se preguntó el italiano de ojos bicolores sin dejar de golpear a los hombres de negro, por el rabillo Chikusa y Ken cayeron al suelo tras un ataque sorpresa— Kufufufu, no me subestimen por que vencieran a este grupo de tontos.

Mukuro utilizó sus ilusiones para cubrir al grupo de Kokuya antes de lanzarse a la batalla contra los restantes hombres. Tsuna, al ver que el ilusionista se encontraba en serios problema trato de volver para ayudarle, pero Kokuyo desapareció y la sombra que había estado persiguiendo por los alrededores lo detuvo señalando hacía la escuela.

No puedo evitar sentir ese mal presentimiento, pero algo más, su intuición para ser exacto, le decía que cierto malhumorado prefecto estaba mordiendo hasta la muerte a los intrusos. Pues desde ahí podía ver esfera con púas ir de un lado a otro y como borrosos reflejos negros volaban por los aires.

La sombra volvió a aparecer en su campo de visión, en está ocasión, señalando hacía otro lado. Le siguió con la mirada y no pudo contener su miedo al ver como llamas de ultima voluntad roja, dorada y azul brillaban no muy lejos del parque de Nami-chu. ¿Era por eso que no había llegado a clases? ¿Por eso hasta Kyoko no dejaba de mirarlo? ¿Onii san también había faltado? ¿Cómo no se había dado cuenta?

A gran velocidad fue en su dirección pero lentamente, una tras otra, las llamas se apagaron. Sintió el miedo profundo de la perdida, el mismo que sentía durante su sueño repetitivo; se negó a aceptar que perdería a sus amigos y aumento la velocidad.

*—Ya es tarde Décimo, se los han llevado a todos. Incluso a los dos restantes.

Se detuvo en seco y volteó para buscar, aun debajo de ese manto de agua, los reflejos de las llamas de Mukuro y Hibari. Pero... no estaban, incluso las esferas de púas desaparecieron, y Kokuyo Land, volvió a aparecer.

El aire escapo de sus pulmón al momento en que su intuición tan loca como estaba, le confirmaba las palabras que había oído en su cabeza*— Ellos vienen a por ti, eres el siguiente. Décimo.

El castaño oscureció la mirada y espero paciente a que llegaran los ya avisados hombres de negros, cuando aparecieron, se encontraba furioso. Ellos se habían llevado a sus amigos, eran la causa de todo, el primero en ir a por él fue repentinamente elevado en los aires antes de desaparecer por este.

—¿Está bien, hermanito? —se sorprendió de escuchar la voz de su proclamado y aceptado hermano mayor.

—¡Dino san! —gritó feliz al verlo... aunque lastimado— ¿Q-Qué... le paso?

—No hay tiempo para hablar, tenemos que acabar con ellos antes que lleguen más.

—¡Hai!

Los dos cielos se unieron en una batalla contra sus enemigos acompañados de dos subordinarnos de Dino que ayudaban a la buena causa— Varios de estos se llevaron a Kyoya, mis subordinarnos se están encargando de los que mi querido pupilo dejo inconscientes.

Tsuna se burlo un poco, estaba completamente seguro de que si Hibari escuchaba que Dino le llamaba querido pupilo... lo mordería hasta la muerte. El cielo castaño termino con sus enemigos incluso antes del cielo rubio que se sorprendió de lo rápido que había terminado su querido hermano menor, cuando todos sus enemigos terminaron en el suelo. Tsunayoshi volvió a la normalidad.

—Esto es mi culpa... debí decirles... yo soy el culpable de esto —susurró cayendo de rodillas al suelo—, ¡Todo es mi culpa! ¡Maldición!

—¿Tsuna?

Dino estaba sorprendido, era una de esas primeras veces que podía ver al castaño enojado y comentando palabrotas. El castaño golpeo el suelo una vez más dejando salir su frustración, sus amigos fuero secuestrados, antes de decir algo más su cara termino de llego contra el barró, haciéndolo en el proceso comer parte del lodo.

—Ciaossu~ —la inconfundible voz de Reborn lo relajo un poco—, aun te falta mucho Dame-Tsuna. ¡A ti igual Dame Dino!

Los dos cielos se miraron, notando así, que ambos fueron a parar al suelo por una patada de su sádico tutor. El rubio ayudo al castaño a ponerse de pie— Dime Reborn, ¿Sabes quién orquesto esto? —el bebé escondió su mirada bajo la solapa de su sombrero.

—Tengo una idea de quién —respondió el bebé sin dejar de mirar por el rabillo a uno de los hombres de negro—, pertenecen a una Famiglia menor de la Mafia, Silfio.

—¿Silfio? Nunca había oído hablar de ellos hasta hace unos años, ¿Cómo pudieron haber ganado tanto poder si son una Famiglia menor?

Reborn dejó la pregunta en el aire, dejando en claro que ni él lo sabía, y no era para menos. El Hitman no podía creer que había sido superado y burlado mientras trataba de seguir a su Dame segundo Alumno.

Tsuna limpio su boca y miró al bebé preocupado— Reborn ¿C-Chrome chan... también se la h-han llevado? —en su mirada, el miedo y la perturbación eran una de sus tantas emociones encontradas en ese momento.

—Hibari estuvo ahí para llamar su atención y alejarlos de ella, está con Kyoko. No tienes que preocuparte, Dame-Tsuna.

El alivió lo recorrió, soltando así un casando suspiró— Bien, Dino san, ¿Se quedará?

—Claro, Tsuna, no puedo dejar a mi hermanito enfrentar esto solo. Cuenta conmigo —dijo lo más alegre que podía, pero ambos Cielo pudieron sentir el pesado ambiente que caía sobre ellos.

—E-Está...

*—Décimo, ellos no deben ayudarle, si quiere salvar a sus amigos debe hacerlo solo.

Tsuna abrió sus ojos a más no poder y miró sobre su hombro, la voz venía justo detrás de él. Sintió escalofrío al visualizar la sombra a unos metros de él, fija, como un manchón más de la naturaleza. Trato de decir algo cuando sintió el peso de una mano sobre su hombro.

—¿Está bien, Tsuna?

Miró a su hermano mayor auto-proclamado— ¿Eh? Ah, Dino san, si estoy bien. Solo un poco preocupado por los chicos.

—No tienes por que preocuparte por ellos Tsuna, son tus Guardianes...

—Pero aun con sus Vongola Gear fueron atrapados —susurró fríamente. Dino y Reborn no contradijeron esas palabras, pues si bien sabían que eran fuertes, lograron llevarse a los dos más fuerte de la Décima Generación.

—Los salvaremos Tsuna, no te preocupes —comentó Dino— estoy seguro que cuando Kyoya... o Mukuro, despierten, buscaran salir.

—Eso es lo que más temo, pueden lastimarlos más.

—No se te olvide que hablamos de dos grandes demonios, Tsuna.

Sonrió de lado por esas palabras, era cierto, pero al final, esos dos aterradores demonios también fueron atrapados. El teléfono de Dino sonó justo en el momento en que visualizó la sombra desaparecer... algo iba mal.

—Tsuna, Simón fue atacado y se han llevado a Enma. También se han llevado a Yuni, los Guardianes de Simón, Giglio Nero y Millefiore vienen a Japón. Les han dejado una nota de venir aquí.

—¿Eh? ¿Yuni y Enma kun? ¡¿Porqué?! ¡Ellos no tienen nada que ver! —gritó frustrado—... n-no... Y-Yuni, E-Enma kun, solo son mis amigos, ellos... ellos no tienen nada que ver.

—Te equivocas Dame-Tsuna, Yuni y Enma son los Jefes de dos Famiglias aliadas, no a Vongola, sino a ti —el bebé ocultó su mirada bajo su Fedora, eso no le agradaba nada, ¿Porqué atacar a Tsuna y sus amigos?

—¡Pero ellos están en Italia, Reborn!

—Eso lo se Dame-Tsuna —bufó—, por eso no me gusta saber lo que está pasando. Silfio no es una Famiglia con mucho poder, sin embargo, lograron derrotar a tus Guardianes y secuestrar a dos Jefes de Famiglia muy poderosas. Tenemos que reunirnos con Nono cuanto antes. Él debe ser advertido.

—¿El abuelito?

—Dame-Tsuna, ¿Quién sino puede ayudarte a encontrar a tus amigos ahora? —por extrañas que fueran sus palabras, no sabía que más hacer. Si hasta Reborn aceptaba que él no podría hacerlo... podría ser así.

¡Demonios!

Apretó con fuerza sus manos— Está bien, pero debemos ir a buscar a los de Kokuyo. Romario san ha dicho que fueron abandonados y Fran está enfermo.

Reborn sonrió al saber que Dame-Tsuna no había ignorado al subordinado de Dame-Dino como pensó. Tsuna estaba madurando, un poco, pero lo hacía. Dino asintió a la orden muda del sádico que era su tutor y comenzó hacer llamadas acordando un punto de encuentro en los próximos tres días, que era el tiempo de llegada de todas las Famiglias implicadas, en el hotel principal donde se que daban los Cavallone.

Por la noche, la lluvia no había cesado en nada, Tsuna por ahora debía quedarse en el hotel con Dino para evitar un futuro ataque y hacerle frente si lo hacían, aunque claro, Biancchi, Futa e I-Pin se quedaban en casa con su mamá siendo vigilados por algunos subordinados de la Famiglia Cavallone.

Lambo, era el único Guardián hasta ahora que no había sido secuestrado por enemigos. El pequeño chico fue encontrado inconsciente junto a su Bazuka de los 10 años del futuro y su casco puesto. Él pequeño fue llevado junto al grupo de Kokuyo al hotel bajo la vigilancia de más subordinados de Dino, para saber su estado.

Tsuna se encontraba caminando de un lado a otro de su habitación, Reborn hacía un par de horas que se había marchado junto a Dino que avisó que su abuelito había confirmado una serie de ataques a la Famiglia y CEDEF, estaba muy nervioso y preocupado por sus amigos, no sabía que hacer en esos momentos.

No quería seguir esperando para ayudarlos.

*—No puedo ayudarte, pero oficialmente... no eres el Décimo Jefe de la Famiglia Vongola, pero llevas el anilló del Jefe —se detuvo para mirar hacía la ventana, la sombra estaba ahí nuevamente, tuvo un mal presentimiento de todo eso, siempre que ella aparecía, algo malo sucedía, siempre—, y estas destinado a hacer el Décimo. ¿Quieres salvar a tus amigos? ¿Qué estas dispuesto hacer?

No sabía si debía responderle o no, ¿Qué podía hacer él contra un enemigo que no podía tocar?

*—¿Serías capaz de hacerlo? ¿Darías todo por tu Famiglia?

—¿Porqué haces esto? ¡Ellos no tenían nada que ver, solo son mis amigos! —gritó sintiendo el fuerte dolor oprimiendo en su pecho. Se llevo la mano al lado izquierdo de su pecho, sentía su corazón doler, tanto que se hacía físicamente insoportable—, me atormentas en sueños, me atormentas en vela... ¡¿Porqué?!

No hubo respuesta alguna que pudiera obtener, sollozó lamentándose el no haber hecho algo antes. Advertirles a sus amigos, ¡Algo!, pero decidió guardárselo.

*—¿Sacrificarías tú propia vida... por ellos?

Se petrifico ante la pregunta. Pero él sabía la respuesta...

+.+.+.+.+.+.+
Bueno eso ha sido todo por hoy. Ciao!
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Long-Fic Capitulo 2. Acuerdo Mortal.

Mensaje por Ikarosy el Dom Mayo 14, 2017 5:35 pm





Capitulo 2. Acuerdo Mortal.

Tsunayoshi Sawada estaba titiritando del frío que tenía en esos momentos, pero no le tomaba importancia. No cuando estaba a punto de salvar a sus amigos de las manos de la extraña Famiglia Silfio, se fijo en el viejo almacén al que estaba a punto de llegar.

Dentro, todo estaba oscuro pero había hombres de negros puestos estratégicamente por los alrededores. Entornó la mirada y encontró a todos sus amigos en medio del almacén atados y amordazados, golpeados y sangrando un poco. Apretó sus manos y dientes con fuerza. Apago su Hyper modo y se escondió entre la oscuridad para vigilar mejor el área.

Era como le había.

Avanzó con un trote reticente hasta aproximarse al siguiente arbusto y se asomó para saber cuando llegaría el próximo guardia a la zona. Prestó suma atención a su alrededor y cada movimiento que estaba haciendo, debía ser lo más sigiloso que podía. Avanzó rápidamente en cuanto vio al siguiente hombre desaparecer, el próximo no estaría lejos de aparecer.

Agachándose lo más que podía llego a la ventana más alta del lugar, miró a los lados y encontró una cajas de madera, pero no tendría tiempo, debía apurarse. Chasqueo la lengua, no tenía de otra, debía utilizar su llama para lograr llegar a la ventana.

Respiró hondo y activo su Hyper modo lo más rápido que podía, y tan pronto como pudo entró por la ventana, había llamada la atención, así que desactivo su Hyper modo y avanzó rápidamente por la viga de acero antes de ocultarse tras un pilar con el corazón golpeando a mil su pecho.

Escuchó un jadeo y un llanto, se asomo como pudo, Yuni estaba mirando hacía él con ojos llorosos y asustada, al igual que Enma quién jadeo. Les sonrió con culpa y se concentró en mantenerse bajo perfil para poder ayudar a sus amigos. Debía sacarlos de ahí lo más rápido que podía. Su tiempo se acabaría sino lograba cumplir.

Se petrifico cuando vio la sombra de siempre aparecer cerca del grupo de sus amigos, no entendía nada, siempre que la veía algo malo pasaba... pero luego... ¿Intentaba ayudarlo?, quién sabe, solo estaba seguro que cuando descubriera quién era la persona tras esa sombra no se quedaría callado. Escuchó pasos aproximarse, así que se concentró en esconderse lo más que podía entre la oscuridad. Si era posible, fundirse con la pared.

—Tks, ¿No pudieron encontrar-lo? ¡Pero si son idiotas, es solo un mocoso! —gritó un hombre alto de cabellos oscuros y ojos fríos verdes con un traje azulado.

—P-Pero apareció otro sujeto... ese que ayudaba a uno de ellos —se fijo en el grupo de hombres de negro que estaban detrás de él. Simples subordinados.

—Tks, debemos encontrarlo y traerlo, pero sino es posible atraparlo... entonces vamos a utilizar a estos mocosos como carnada.

Apretó las manos con fuerza, esos eran sus amigos.

Dio un paso fuera de las sombras más oscura, luego otro, y otro, hasta revelarse ante el que consideraba posible Jefe de la Famiglia Silfio. Los hombres al verlos chillaron asustados y sorprendidos, mientras el hombre de traje azul agrandó sus ojos. Las expresiones de sus amigos fue de la sorpresa y asombro, al enojo, miedo y luego más asombro.

—¿Eres Jean-chast, el Jefe de la Famiglia Silfio? —interrogó con voz fría.

El hombre sonrió de lado— Supongo que tú eres el Décimo Vongola, Tsunayoshi ¿No?

—No. Solo Tsunayoshi —re-afirmó.

—Eso no es lo que dicen mis contactos.

—Entonces te han timado —gruñó—, no soy el Décimo Vongola, solo un estudiante de preparatoria. Y esos de ahí mis queridos amigos —hubo unos que otros bufidos y gruñidos, pero ellos podían bien tragarse o superar sus palabras.

—¿Entonces como nos encontraste?

Miró de reojo a sus amigos y sonrió— Son mis amigos, no puedo abandonarlos.

El hombre de traje sonrió arrogante— Gracias por entregarte a ti mismo, Sawada Tsunayoshi —el castaño no se sorprendió de verse rodeado de hombres—, con tu muerte y la de tus, aquí, amigos, la Mafia será nuestra —Tsuna sonrió de lado y comenzó a avanzar, antes de detenerse al sentir como su mejilla era rozada por una bala, antes disparada por el hombre de traje—... la próxima irá directo a tu cabeza.

Respiró profundo y sonrió aun más— Tú eres quién será acabado, ¡Mukuro!

Cuando el castaño grito, el lugar se ilumino completamente dejando ver a todos los hombres en el suelo inconscientes, el hombre de trajo apunto su arma a él, pero antes de siquiera apretar el gatillo una tonfa voladora mando a volar el arma.

—Al principio creía que atraparon a las dos personas más aterradoras que conozco a parte de mi tutor sádico —murmuró—, pero entonces alguien me dijo. ¿Realmente soy tan inocente para no sospechar que se han dejado atrapar? ¿Qué puede afirmar o negar esa posibilidad? No había testigos en ninguno de los dos casos.

—Tú... ¡No mereces tener un poder como el que se te dará! ¡Solo eres un mocoso insensato!

Se agacho a la altura de sus amigos— Ya lo dije, no soy quién dicen que soy —rompió la cuerda que los ataba y liberó de las mordazas a Yuni—, solo soy un estudiante de preparatoria que quiere tener una vida tranquila.

—Engreído niño si piensas que saldrás vivo de aquí.

*—Se acaba el tiempo. Décimo.

Ignorando las preguntas silenciosas en las miradas de sus amigos, activo su Hyper modo y se puso de pie para mirar fijamente al Jefe— Atacaste a mis amigos, e involucraste a otros que son importantes para mi.

—¿Crees poder conmigo? ¿Un mocoso como tú? —comentó arrogante el hombre.

—¡E-El Juudaime solo no! —gritó una tercera voz, Tsuna se fijo en Gokudera antes de ayudarlo a sostenerse en pies y negar—, ¿Juudaime?

—Jean-chast, esto es entre tú y yo, sin la intervención de las reglas de la Mafia. ¡Te desafío!

Todos se sorprendieron de que el castaño dijera tales palabras, el nombrado Jean lo que sea, comenzó a burlarse abiertamente antes de callar y activar sus llamas— Acepto, tendré el privilegio de matarte, ¡Vongola caerá contigo!

*—Ahora Décimo, dígale al Guardián de la Niebla que apague sus luces.

—Mukuro, deja la ilusión —le ordenó sin mirarlo.

—Kufufufu, pequeño mafioso, ¿Estas seguro?

Tsuna asintió y pronto todo se oscureció— T-Tsuna san...—el castaño miró a Yuni y le sonrió.

—Tranquila, Enma san, ¿Puede moverse? —el pelo rojo nombrado asintió—, ayúdeme con Gokudera san, tenemos que irnos de aquí.

—¿Crees poder esconderte en la oscuridad Vongola? ¡¿Dónde estas?! ¡Sal mocoso!

—Oya, pero si estamos justo delante de él —comentó Mukuro ciertamente sorprendido de que el hombre de traje azul no los observará... estando a menos de dos metros de distancia.

—¿Qué tienes que ver tú con esto, herbívoro? —interrogó la segunda voz más terrorífica del día, Tsuna sonrió nerviosamente.

—Nada, Hibari san —contestó—, Yuni san, ¿Puedes caminar?

—H-Hai, Tsuna san.

—Vamos, te ayudaré, debemos salir de aquí —miró al Jefe respirar agitadamente—, ahora.

Todos ignoraron el tono reticente que utilizaba el castaño y su ignorancia a no ser visto por el hombre de traje azul, decidieron pasarlo en esa ocasión por alto sabiendo como se encontraban, y más, saber que Yuni, una muy buena amiga del castaño se encontraba con ellos. No hubiera importado si fueran todos ellos sin la chica, pero ella era importante.

Salieron del almacén y cuando las puertas se cerraron completamente, escucharon gritos aterradores que provenían del interior. No pudieron evitar mirar hacías las puertas, más Tsuna siguió como si nada caminando con Yuni apoyada en él, ya que no confiaba que está estuviera completamente bien, su querida amiga estaba lastimada. No quería arriesgarse a que tuviera algún mal golpe.

*—Puede ver, ¿Recuerdas?

Se fijo en los ojos oscuros de la pelo azul, frunció el ceño y volteó hacía sus amigos— Vamos, nos falta salir de está zona, debemos encontrar un lugar donde pasar la noche, curarlos y comida. Caminen.

—Kufufufu no sabía cuando te di permiso para ordenarme, pequeño Vongola —trato de aminorar la tensión y el misterio que había alrededor del castaño. Una que no le agradaba.

Bufando y gruñendo el perro faldero del castaño saltó a defenderlo— ¡Tú idiota el Juudaime nos ha salvado y aun te atreves a ir contra él!

—Ma, ma Gokudera, seguro Mukuro no quiso decirle con mala intención, ¿Verdad? —trato de calmar el más tranquilo de todos.

—Chicos —intervino Tsuna, todos se fijaron en él—, caminen, ya.

Todos sintieron un escalofrío recorrer sus cuerpos al oírlo hablar, era como cuando lo vieron revelarse ante el enemigo. Frío, serio y determinado... aterrador. Incluso Hibari y Mukuro se mordieron la lengua para no molestar en esos momentos al castaño que parecía enojado por alguna razón, pero sobre todo... muy triste.

Cuando lograron llegar a la carretera, más gritos se oyeron, provenían del almacén sabían bien. Algunos miraron de reojo al castaño que siguió caminando hasta mirar al cielo que comenzó a aclararse lentamente, la lluvia ceso por completo; entonces y el cielo azul y su sol brillaron. ¿Era esa lluvia provocada? ¿Cómo es que no se dieron de cuenta antes?

Caminaron por al menos un par de horas, para cuando llegaron a una tienda apartada. Entonces todos se dieron cuenta que no estaban lejos de Namimori, fuera de la ciudad, si, pero no lejos de ella. Hibari no estaba dispuesto a detenerse pero Tsunayoshi con una simple palabra lo detuvo, el prefecto se había enojado por que el pequeño Herbívoro se atreviera a ordenarle, pero tras su fiera mirada comprendió que tenía sus razones.

Tsuna les dijo que se quedarán ahí y no se movieran antes de entrar a la tienda y salir con una bolsa llena de primero auxilios. La primera atendida por votación fue Yuni, el siguiente fue Gokudera quién estaba más lastimado, Ryohei, Hibari y Mukuro eran los que menos daños sufrieron, Yamamoto también, pero necesitaba tener su mano inmóvil y tenía varias vendas más por su cuerpo, pero no nada grave.

No paso desapercibidas las miradas curiosas de todos ellos, pero si sabía como ignorarlas haciéndose el tonto, no quería que le preguntaran y mentirles. Ellos eran sus amigos. Enma era quién estaba ileso de todo el grupo, lo que llamo su atención, ¿Cómo lo atraparon?, sonrió cuando le preguntó en una mirada, recibiendo como respuesta una de gratitud y consuelo. Entonces lo entendió.

Se había entregado por que sus amigos corrían el riesgo de ser atrapados.

Asintió ante su petición de silencio y confesión, cuando todos se hubieron estado curados, comenzaron su andar nuevamente, oscurecería muy pronto y no podrían llegar a Namimori, debían encontrar un refugió cuanto antes, estaban mojados, con frío y lastimados... al menos algunos.

*—Debes seguir, llegar a su ciudad. No es seguro, Décimo.

Tsunayoshi suspiró— Byakuran, encuentra-nos —comentó mirando al cielo.

El viento soplo con un poco de fuerza, Tsuna sonrió al ver no muy lejos la sombra que lo acompañaba. Por ahora lo sabía. No quería lastimarlo, pero tampoco quería protegerlo... al menos no por completo. Cerró los ojos y sintió el confundible poder de calma que rodeaba a Yuni, le agradeció con un silencioso jadeo.

—Juudaime, ¿Cómo nos encontró? —preguntó Gokudera sin poder evitarlo.

El castaño se fijo en cada rostro de las personas a su alrededor cuando sonrió— Mi intuición es buena Gokudera san, sabia a donde ir.

—Juudaime —susurró el albino. Pues y todos sabían que fue una mentira, más nadie trato de desmentirla. Por otro lado, Tsuna tenía que pensar la mejor manera de... cumplir con su parte del trato...

~+~
—Estaría dispuesto a hacer cualquier cosa —respondió a su pregunta sobre dar su vida—, si deseas ayudarme. Solo ayúdame a salvarlos y haré lo que quieras.

Sus palabras hicieron eco en la habitación, esperaba alguna respuesta de la extraña voz en su cabeza, sus palabras no eran farsas, por salvar a sus amigos haría cualquier cosa, sea lo que sea, pero si en su alcance estaba hacerlo a costa de si mismo, tomaría ese camino sin dudas. Jadeó al no recibir respuesta alguna, ¿Se estaba volviendo loco verdad? ¿Era esa la razón de la voz en su cabeza cierto? Se dejo caer en la cama, se cubrió el rostro con sus manos. ¿Cómo podía ayudar a sus amigos?

*—No tendrá mucho tiempo Décimo, pero puedo salir por la ventana con su Hyper modo y dirigirse más allá de la ciudad hacía el Sur-Este.

—¿Eh? ¿Cómo?... ¿M-Me a-ayudas? —miró a los lados sin encontrar nada más que verse así mismo solo. Sintió una ventisca de aire, sorprendido se dirigió hacía la ventana, esa estaba cerrada, de eso estaba seguro— pero... ¿C-Cómo... es que...

*—Salga Décimo, no tendrá una segunda oportunidad.

Sin dudarlo activo su Hyper Modo y salió volando por la ventana rápidamente.

*—Es hacía el otro lado Décimo.

—¿Quién eres? ¿Porqué me ayudas? ¿Porqué no puedo verte?

No recibió respuesta alguna más que el silencio, jadeo de mal humor y siguió su camino siguiendo las instrucciones, no era el momento de hacerse el tonto. Debía encontrar rápidamente a sus amigos y sacarse ese malestar de encima. Sintió un escalofrío y su intuición le dijo que mirara a la derecha, al hacerlo se encontró con la sombra a su lado siguiéndolo, más no tenía rostro y era casi trasparente.

—¿Porqué me ayudas?

*—Ese es mi deber, encontré una brecha en mis ordenes y deberes.

—¿Una brecha?

*—Yo no ayudo a la Mafia, Décimo. Lo siento.

—Yo no soy de la Mafia.

*—Pero lo serás, cuando seas oficialmente el Décimo Vongola.

—Yo... nunca lo pedí, ¿Sabes?

*—No importa, nadie mejor que tú puede serlo, lo siento. Eres bueno. Por eso te ayudo.

Sonrió divertido— ¿Solo por eso? ¿No te mostraras cierto?

Hubo otro corto silencio hasta que la sombra apareció frente a él sin decir nada más, se detuvo en secó y abrió sus ojos a más no poder al ver con asombro como no era tan trasparente, pero seguía sin ver más de lo que podía. Era una sombra, sin forma humana definida pero no tan trasparente como antes. Al menos sabía que era una persona.

*—Yo no puedo ayudarte directamente mientras Vongola siga siendo Mafia y tú, el heredero a tomar su liderazgo.

—Eres...

*—No se confunda Décimo, a cambio de mi ayuda. Usted debe hacer algo. No debe olvidar que lo estoy ayudando por que encontré una brecha en mis ordenes; más no significa que debo romperlas todas —sintió lo que su intuición había estando advirtiéndole desde el momento en que aceptó salir con la ayuda de esa... persona—, usted, Décimo, ¿Está seguro?

Suspiró aliviado de no oír aun su demanda, pero el siempre cumplía lo que prometía. Y si por ayudar a sus amigos debía hacer algo. Lo haría— Si.

*—Entonces reclamo tu vida. Debe dejar Namimori, debe alejarse de Vongola y todas las personas que conozca. Usted, Décimo. Debe. Marcharse —abrió sus ojos a más no poder sintiendo como su pecho dolía—, tendrá un mes para hacerlo, puede despedirse si desea, pero no prometo cumplir con llevármelo en cuanto lo haga. Bien, siga ahora, a su derecha, sin desviarse hasta que salga de la ciudad y luego a la izquierda.
~+~
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