La chica de la rosa azul.

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One-shot La chica de la rosa azul.

Mensaje por Samantha el Dom Jul 17, 2016 5:15 pm


La chica de la rosa azul.


Era una noche oscura sin luna. Una chica corría atemorizada por las calles de Vietnam, sus ojos eran tan azules como el mismo cielo su pelo era de un color azabache que resaltaba el color pálido de su piel. Su rostro reflejaba miedo y terror, un hombre de traje negro elegante la perseguía acosadoramente.


Este hombre era alto de tez pálida pelo negro con reflejos grisáceos y sus ojos también eran azules como el mismo océano. Sus ojos de un momento a otro se tornaron de color rojo escarlata, este era una criatura de la noche o como bien los llamamos los seres humanos; un vampiro.



La chica corrió y corrió, y sin darse cuenta llegó a un callejón sin salida. Estaba atrapada, el hombre se acerco a ella y con una mirada lasciva la tomó por la cintura y fue acercándose hacia su objetivo; el cuello de la chica que tanto ansiaba, antes de morderla besó sus labios en un beso apasionado; ante esto, la chica derramó una lagrima, pues era su fin.



—Suéltame déjame ir —rogaba la chica mientras gruesas lagrimas recorrían su mejilla.



—Desde hace mucho tiempo he estado esperando esto —terminó de decir el hombre, se acercó a su cuello y lo mordió para luego beber su sangre.



—¡Ahhhhh! —gritó la chica al sentir los afilados colmillos, luego sintió que todo a su alrededor era oscuro sus ojos se estaban cerrando poco a poco, ya no sentía su cuerpo y de un momento a otro se hundió en un profundo sueño del cual no despertaría jamás, o eso pensó ella.



El vampiro se acercó al cuerpo de la chica que se encontraba sin vida, sacó una rosa azul de su capa y se la colocó a la chica en su pecho para luego desaparece en la oscuridad de la noche.



Doscientos años habían pasado desde ese entonces. Vietnam ahora era una gran ciudad en la cual había grandes edificios, autos de último modelo y una variedad de centros comerciales. Las personas ahora vestían diferente a como se vestían en la época de los años 1800.



Un chico rubio de ojos verdes piel blanca, con una sonrisa dulce en su rostro el cual reflejaba paz y ternura a la vez. Aparentaba unos veinte años, iba de camino a la universidad y a pesar de que iba atrasado sus pasos eran calmados. Una chica de pelo castaño y ojos cafes su nombre era Claret, se le acercó para saludarlo y el cordialmente le contestó.



—¡Otra vez llegando tarde Erik! —le dijo la chica mientras esbozaba una sonrisa.



—No pude dormir bien, últimamente casi no me da sueño —contestó para luego seguir caminando.



—Quizás estés sufriendo de desvelo —dijo la chica mientras ponía su dedo índice en la boca, como si estuviera pensando.



—Si, quizás tengas razón —después de decir eso, se masajeo las sienes en forma de cansancio.



El camino hacia la universidad fue un poco silencioso. Al llegar a la universidad, Erik se dispuso a ir para la clase que le tocaba. Dos Horas después el chico salió un rato a los jardines de la universidad, a Erik le encantaba pintar, y decidió ir a uno de los lugares mas solitarios de ahí.



Cuando llego al lugar se dio cuenta que no estaba solo. Una chica de tez blanca ojos tan azules como el mismo cielo su cabellera era larga y de un color negro azabache, vestía de una manera extraña y en sus manos tenia una rosa azul la cual estaba acariciando.



—¡Hola! ¿Como te llamas? —pregunto Erik con una dulce sonrisa, la chica lo miró y también le sonrió, pero, la sonrisa de la chica reflejaba tristeza.



—Eso no tiene importancia —contestó la chica mientras su mirada se perdía en el en el paisaje que había en ese lugar, pues desde ahí se podía ver la gran ciudad ya que estaban en lo alto de una colina, pues ahí quedaba la universidad de Erik.



—Yo me llamo Erik gusto en conocerte —Erik notó que la muchacha tenia una mirada de tristeza, él quería preguntarle el por qué de su tristeza pero no se atrevía ya que apenas la iba conociendo —¿te ocurre algo?



—Toma te la regalo —la chica le extendió la rosa que ella tenia en sus manos y el chico la recibió y luego le sonrió de manera cálida.



—Gracias, pero, ¿por qué me la regalas? —preguntó a la chica, ella iba a contestar a su pregunta cuando en ese momento escucho la voz de su amiga y volteó.



—¿Erik que haces en este lugar tan solitario? —le preguntó su amiga mientras se soplaba con un abanico, ya que había calor.



—Es que tengo dos horas libres y quise venir a pintar un rato, y mira me encontré con esta chica —dijo Erik.



—Erik... yo no veo a nadie —la chica miró extrañada el lugar que el le había señalado.



—Pero si ahí estaba, ¡mira hasta me regalo esta rosa azul! —exclamo Erik.



—Bueno sea como sea vamos, acompáñame a almorzar —Claret prácticamente arrastró a Erik ya que tenia mucha hambre y no podía esperar.



Meses después Erik y su familia se mudaron a una vieja mansión que estaba un poco más cerca de su universidad. La mansión tenía demasiado polvo y su decoración era antigua, el hombre que les vendió la casa dijo que  tenía 150 años deshabitada.



Aun quedaban descendientes de la familia que años atrás vivieron en ella por eso la casa estaba en buen estado, a pesar de lo empolvada que estaba.



—¿Hijo te gusta? —decía la madre un poco emocionada.



—Me parece interesante, es más me gusta su diseño —contestó el muchacho mientras miraba los alrededores —iré a inspeccionar y buscar una habitación para mi —dijo mientras se dirigía hacia las escaleras.



El muchacho subió las escaleras y luego se encontró con un gran pasillo donde había muchas habitaciones, diez en total. Siguió caminando por el enorme pasillo, dobló a la derecha y al final se encontró con una escalera de caracol, las subió y luego se encontró con otro pasillo en el cual solo había tres habitaciones; una de cada lado y la otra al final del pasillo como si este terminara en ella.



A Erik le causó mucha curiosidad esa habitación, así que entró en ella para ver que había ahí dentro. Abrió la puerta y entró, las ventanas estaban tupidas de polvo y el sol no entraba bien a ella; había una cama y varios baúles.



Erik abrió el baúl más grande y ahí empezó a buscar cosas, encontró un pequeño cuadro donde había varias personas; no se distinguía bien ya que estaba cubierto de polvo. Quitó el polvo del cuadro y se sorprendió ya que en el estaba retratada la chica que le había regalado la rosa azul, una señora y un señor a su lado y delante de ella un pequeño niño de unos ocho años. Erik guió su vista hasta donde había algo escrito "familia Goldsmith 1815", a Erik se le heló la sangre y cuando giró para salir de allí se encontró frente a frente con la chica de la rosa azul.



—¿Q...quien eres tu? ¿Eres un fantasma verdad? —interrogaba el chico, la cara de Erik ahora reflejaba miedo y temor.

—No estoy muerta, pero, tampoco estoy viva —contesto mientras mostraba unos afilados colmillos.
Fin​
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Como verán utilice el apellido de Diva puesto que no se me ocurrió otro.
Por cierto esta historia también la tengo en Fanficslandia, allá soy Samantha.
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Samantha


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